martes, 31 de diciembre de 2013

EL AÑO DEL COHETE

Hace menos de un año que pusimos en marcha el proyecto editorial El Verano del Cohete. Ocho meses para ser exactos. Pero en estas fechas toca hacer cosas tan arbitrarias como recuentos, listas y valoraciones, cuando, con total seguridad, no tendrán una relación directa con la realidad. Repito: El Verano del Cohete no cumple un año y, aunque lo hiciera, tampoco estoy seguro de que fuera indicativo de nada.

Pero lo cierto es que para nosotros estas fechas sí tienen un significado concreto. Cerramos un ciclo determinado, el de la autoedición, para abrir otro en las mismas fechas del anterior: mayo (de 2014) será la puesta de largo de la otra cara del cohete, la de los libros en los que ejerceremos de editores per se.

Para ver con cierta claridad la idea que nos propusimos hace ya más de un año, para poder valorar si estamos tirando por el camino correcto o estamos metiéndonos en fango hasta el cuello, me temo que tendremos que esperar hasta que termine el año que empieza mañana. Y puede que cuando lleguemos a ese punto tampoco podamos valorar gran cosa. O sí.

Lo que sí podemos es mirar el camino recorrido y ver si se parece en algo a lo que planeamos, tomar nota de los errores y trabajar para el día en que toque hacer un verdadero examen general. Ponerle una nota al proyecto. Y esta nota se la pondremos nosotros. Vosotros, lectores, espero que saquéis papel y lapiz con cada libro, en cualquier momento del año. Sin tregua y sin mirar si hicimos bien la distribución, si nuestra web era lo suficientemente atractiva, si conseguimos que los medios nos hicieran caso o si dimos mucho o poco la brasa en las redes. La nota de corte la tendréis que poner allí donde una historia os funcione mejor o peor. Y nosotros ahí, me temo, ya no pintaremos nada.

El Verano del Cohete despide 2013 con muy buenas sensaciones, con una pequeña parte del camino recorrido, con cosas que arreglar o pulir y con la promesa de que ya estamos trabajando en ese segundo ciclo del que hablaba al principio. A primeros de año daremos más detalles, pero es justo enseñar la patita por debajo de la puerta.

Había ganas de colores y risas después de tanto romanticismo alemán, orfanatos, monstruos y asesinos. Lo pensamos mucho y dijimos: LOREN.


Pero la cabra tira al monte, aunque este se encuentre en Italia.


Y con este no balance se despide El Verano del Cohete. 
No se olviden: las notas, en el corcho aquel al final del pasillo de 2014.

Feliz año.

domingo, 8 de diciembre de 2013

MISS MARJORIE


El primer libro de Mayte Alvarado, Miss Marjorie, es el tercero editado por El Verano del Cohete y el encargado de cerrar un ciclo. Cuando nos decidimos a montarnos en la nave nos pareció prudente editar tres libros al año y, claro, esos libros serían los nuestros; por aquello de marcar una línea editorial, por seguridad y por dejar claro desde el primer día que nos gusta la autoedición y no la vemos con recelo. Desde el principio vimos este proyecto como el hogar tanto de nuestros propios libros como los de la gente a la que admiramos. Y así, con Los turistas, El rey de los elfos, y, ahora, Miss Marjorie, damos carpetazo a nuestro primer año con un libro cada uno bajo el brazo. En 2014 no nos verán el pelo por aquí en labores que no sean estrictamente editoriales y, cuando estemos por estas fechas, esperamos, se verá bien clara la estela que pretendemos dejar con el cohete.

Pero hoy no es el día de recapitular ni de avanzar los libros del año que viene. Hoy es el día de anunciar que Miss Marjorie estará a la venta en nuestra tienda on-line el martes 10 de diciembre y, unos días más tarde, en nuestras queridas librerías. Y para los que quieran una firma de Mayte Alvarado estampada en su ejemplar, un ex-libris bien majo, una copa de vino y una tarde de celebración y regocijo prenavideño, decirles que hay presentaciones en Badajoz y Cáceres ya mismo:

En Badajoz volvemos a la estupenda sala de exposiciones del Colegio Oficial de Aparejadores, concrétamente el miércoles 11 de diciembre, a las 20:30.

Y en Cáceres, pasaremos por la librería Baba Yaga el viernes 13 (sí), a las 20:00.

No se nos ocurre mejor forma de animaros a venir que mostrando algunas maravillosas fotografías de Miss Marjorie, a cargo de nuestro amigo Oto.





miércoles, 4 de diciembre de 2013

MISS MARJORIE, la historia de una historia en cuatro actos.


Miss Marjorie from el Verano del Cohete on Vimeo.

Todo comienza con una visita inesperada.
Mayte acaba de encenderse un cigarrillo de manera casi inconsciente, sin prestarle ni una parte de la atención que le dedica a sus gatos, que parecen bufarse entre sí. De pronto algo entra por la ventana. Mayte lo nota antes de que suceda. Siente cómo se le eriza el vello de la nuca, gira la cabeza apresurada, a sabiendas de que la intuición solo falla cuando no se agarra a tiempo, y entonces... las ve. Fugaces e irreales. Dos manos rojas que se esfuman en el instante en el que se aclara los ojos. Aunque sabe que ya han desaparecido, todavía siente que están ahí, acechando, como cuando se repite un punto de luz tras haber estado mirando al foco que lo producía. Ese eco sutil es el que le lleva a buscarle un sentido a esa súbita amenaza. Aquellas manos deben de significar algo. Aunque aún no sepa el qué. Pero algo. Al fin y al cabo, toda visita, inesperada o no, trae consigo siempre algo más que un visitante.

Fin del primer acto.

Me gusta pensar que la génesis de Miss Marjorie fue en algún modo parecida a lo anterior. Ni Borja ni yo sabíamos muy bien lo que pasaba por la cabeza de Mayte mientras dibujaba las páginas del libro (si es que lo sabemos alguna vez, claro). Solo nos había dado pequeños datos sobre la historia mientras nos iba enseñando bocetos y páginas a medio terminar de esa mujer de peinado estrafalario. Pero había algo, aunque solo viésemos fragmentos de la historia, que estaba claro: era diferente, extraña y cautivadora. Su narrativa era perfecta, tanto, que casi se podía prescindir de los textos. La técnica de Mayte con el pincel había mejorado hasta convertir este en su mejor trabajo. Queríamos saber de dónde salían esas manos rojas, qué es lo que pretendían, cómo habían llegado hasta allí y por qué la policía acabaría llamando a la puerta de su anfitriona. Pero eso no era todo. No solo queríamos saberlo, también lo necesitábamos.

Fin del segundo acto.

Todo comienza con una visita inesperada. Una imagen que Mayte quiere dibujar. Antes había estado probando bocetos para una adaptación del cuento de Barba Azul, pero había algo que no acababa de convencerla. A pesar de que aquel cuento reunía las características de lo que Mayte buscaba (cierta crudeza que la alejase de lo infantil y naíf, términos con los que, en ocasiones, se relaciona su trabajo), la necesidad de contar una historia propia le hace cambiar de idea. Miss Marjorie y unas amenazadoras –aunque enamoradizas– manos rojas se cruzan en su camino. Y le muestran una historia que poco a poco irá cobrando forma.

Fin del tercer acto.

Entonces, un día Mayte queda con nosotros y nos presenta el proyecto. Lo que ha estado haciendo y lo que le queda por hacer. Nos cuenta la historia con cierto nerviosismo, dándose cuenta tal vez de que es la primera ocasión en que la está explicando para alguien que no sea sí misma. Nos encanta. Pasa el tiempo y seguimos viendo cómo avanza poco a poco el libro. Imprimimos una primera prueba de la maqueta y la leemos alternamente en una cafetería, mientras se enfrían las bebidas. El nerviosismo es
evidente. Hay pequeñas cosas que pulir, pero nuestras caras coinciden en algo: orgullo. Nuestro tercer libro está a punto de llegar y estamos contentos, muy contentos.
A estas alturas, Miss Marjorie ha dejado de ser ya una visita inesperada, convirtiéndose, más bien, en una vieja conocida, sin embargo, me gustaría pensar que sí podría serlo para vosotros. Una visita a la que en principio miraseis con recelo por haber interrumpido en el cohete casi sin previo aviso, pero a la que, sin saber por qué, mostraseis cierta simpatía, algo que, poco a poco, corroboraseis. Y entonces, sin saber muy bien por qué, le pediríais que tomase asiento, y os sorprenderíais por hacerlo conscientemente, no como un simple reflejo de educación. Y después le pediríais que os contase su historia. Y la historia de aquellas manos rojas. Y abriríais un libro y podríais leer:
«A Miss Marjorie no le gustan las visitas inesperadas…»
Y entonces no podríais dejar de hacerlo.

Fin del cuarto acto.



miércoles, 9 de octubre de 2013

UN PEQUEÑO ADELANTO

Pensábamos que no, pero resulta que hacer libros es complicado. Primero haces uno y todo bien. Luego haces un segundo con el ojo izquierdo puesto en el tercero. Luego todo te da vueltas y cuando quieres darte cuenta estás preparando el de diciembre de 2014. Nadie nos avisó de todo esto y queremos reclamar.

Pero mientras nuestro robot con corbata prepara demandas millonarias a gente que no existe, aquí en la nave decidimos que lo mejor es seguir trabajando para que Miss Marjorie de Mayte Alvarado esté en las librerías más bonitas del sistema solar.

Poco podemos decir por ahora de Miss Marjorie salvo que algo ha llamado a su puerta y pretende arrastrarla a lugares desconocidos, excitantes y peligrosos.



miércoles, 18 de septiembre de 2013

TODO LISTO!

Mañana pondremos a la venta nuestro segundo libro, «El rey de los elfos», y como aquí en el cohete estamos muy contentos por aquello de que el libro se parezca tanto a lo que habíamos soñado antes de poner la primera coma, le pedimos a Ruth Ferrero que le hiciera unas fotos al retoño con las que pudieramos sacar pecho y decir: "¡mira qué bien luce! ¡Casi tanto como su primera reseña!"





Y, ya que estamos, recordarles que este viernes 20 de Septiembre estaremos en el Café DADÁ (Plaza de la Soledad, 11) diciendo unas cuantas mentiras sobre el libro, repartiendo ex libris y vino a los incautos compradores y recitando el poema de Goethe de aquella manera. Todo eso ocurrirá -al mismo tiempo- a las 20:20.

Como disponemos de cohete privado, al día siguiente estaremos en Cáceres para hacer algo similar o mejor en Cabeza Pájaro (c/ Clavellinas, 1). La hora, más prudente: 20:00.
Esperamos verles a todos allí.

viernes, 13 de septiembre de 2013

«EL REY DE LOS ELFOS» trailer



Falta muy poco para que salga a la venta «El rey de los elfos» y ya es hora de sacar a pasear el bonito booktrailer que ha realizado Mayte. Ya es tradición.

A los extremeños decirles que ya están cerradas las presentaciones de Badajoz y Cáceres.

Badajoz

Viernes 20 de septiembre, a las 20:20 h
Café DADÁ (Plaza de la Soledad, 11)

Cáceres

Sábado 21 de septiembre, a las 20:00 h
CABEZA PÁJARO (C/Clavellinas, 1)

jueves, 5 de septiembre de 2013

EL LADRÓN DE ELFOS



De todos los ángulos desde los que puede afrontarse la adaptación de una obra ajena, siempre prefiero aquel que enfoca los detalles –en principio– menos obvios o sencillamente insinuados en el original. Limitarse a retratar los aciertos es algo mucho más aburrido que, pongamos, indagar en las contrariedades o deficiencias del trabajo previo, resolver cuestiones olvidadas de la trama, o, directamente, darle la vuelta a todo y tirar la casa por la ventana. En el caso de la ilustración, considero un triunfo el realizar un correlato lo suficientemente sólido que apoye el texto o, tal vez, arriesgar en utilizar la imagen como una lupa para ampliar esos detalles que al autor de la adaptación le parecen interesantes. Señalar las bifurcaciones posibles y menos transitadas.

Y ahora, El Verano del Cohete edita El rey de los elfos, de Johann Wolfgang von Goethe, y, me temo, yo me he encargado de ilustrarlo. Así que, con lo dicho en el párrafo anterior, entiendo que alguno esté pensando en el disparate sacrílego que he podido perpetrar sobre el poema del autor de Fausto. Pero estamos de suerte: una adaptación no se realiza sobre el original, por lo que el poema de Goethe sigue siendo el mismo palabra por palabra, y, esta vez, no he retorcido la línea del espacio-tiempo. Y hay más: pese a mis gustos personales, he sido bastante conservador.

El rey de los elfos contiene no pocas lecturas y funciona perfectamente como resumen del Romanticismo alemán, pero si hay algo que suele resaltarse de su trágica historia es el esfuerzo del padre por no dejar que su hijo termine en manos de lo inevitable. Lecturas paterno-filiales hay tantas como uno quiera, pero a mí me interesaba la figura del Rey, sus hijas y su entorno. Y es ahí donde me he centrado, sin cambiar nada de la historia y respetando el ritmo de la persecución. Mientras todas las pinturas e ilustraciones que se han realizado desde que se publicase el poema se centraban en la figura a caballo del padre sosteniendo al hijo –con el Rey como una figura fantasmal intentando alcanzarlos–, yo he optado por la composición de grandes panorámicas que me permitiesen encuadrar al Rey y su hábitat, alejando así el foco del padre y el hijo. Y me he permitido incluir una última ilustración que muestra al Rey tras los hechos relatados en el poema, arrebatándole así el punto y final a la tragedia del padre. Pero, con todo, mis dibujos no son otra cosa que una representación de lo que me atrajo del poema y la edición del libro se encarga de separar una cosa de la otra. 

Tal vez hubiera podido arriesgar más y darle una verdadera vuelta de tuerca al poema, pero la intención de El Verano del Cohete era la de publicar esta preciosa historia en papel, acompañada del material necesario para encuadrarla en su contexto histórico. Arrancarla de los volúmenes de obras completas y darle un espacio propio. El rey de los elfos tiene fuerza suficiente para ello.



Borja González.

viernes, 19 de julio de 2013

SOBRE BOSQUES, ELFOS Y LAGOS.

Ya he comentado en alguna ocasión que desde muy pequeño he querido hacer libros. Que mi casa estuviera repleta de ellos puede tener algo que ver con esa fijación infantil, pero creo que la culpa de todo la tiene una imagen, escurridiza y brumosa, pero concreta y tozuda. Y esta imagen pertenece a un sueño que se quedó a medias alguna mañana de algún verano de, pongamos, 1986.
Para trazar un camino hasta esa imagen debo hacer memoria y ordenar los recuerdos, pero no me resulta muy complicado.
Los datos que tengo claros son que vivía en la Calle Dosma (Badajoz) y que no contaba más de cuatro años. En aquella época mi segunda casa era el Parque de Castelar, con el que ya rendí cuentas en La boca del lobo (Ediciones DADÁ - Editora regional de Extremadura). El laberinto organizado por Antonio Juez en ese parque me sigue pareciendo hoy un lugar mágico, pero, siendo un niño, aquel entramado de pasillos flanqueados por árboles retorcidos, aquel estanque oscuro y frío guardando a una dama de piedra, los bancos a ras del suelo (para los duendes, claro) y los numerosos secretos que sorprendían al explorador tenaz hacían de Castelar un lugar mágico de verdad.
Pasaba allí las mañanas y las tardes imaginando que seres extraños con gorros puntiagudos me miraban desde el interior de los frondosos jardines. Supongo que todo aquel panorama, que -repito- era diario, mi jardín secreto, me dejó la cabeza como la tengo hoy: llena de pájaros que hablan y lagos escondidos en lo profundo del bosque.
Y así, un día me desperté sudando y muy nervioso, intentando retener el sueño que algún ruido había interrumpido. Con el pijama puesto me fui directo al escritorio, saqué los lápices de colores, el papel y el celofán, y antes de desayunar ya había escrito, dibujado y maquetado mi primer libro: La chica del pantano.
No lo recordaba todo, de eso estoy seguro, pero hice lo que pude por reconstruir el sueño antes de que mi cerebro lo borrase por completo. Y, claro, transcurría en Castelar (un Castelar en el que había una fiesta), pero muchas cosas cambiaban. El estanque era ahora un lago muy John Bauery, en lugar de la estatua de Carolina Coronado, había una chica con un jersey a rayas rojas y blancas. La acompañaba un perro. Y yo no podía alcanzarla en ese laberinto. Y había monstruos. Y...
Lo mejor es que les deje con el librito.










Es muy injusto que poco después de aquello dejara de recordar los sueños. Como mucho algún detalle perdido e indescifrable. Claro que puede que sea por esto que no he dejado de intentar plasmar ese sueño -esa imagen- en todo lo que hago. Pero es complicado. Como decía al principio, es escurridiza y brumosa.

Todo esto para decir que en septiembre el Verano del Cohete lanza un nuevo libro -librito- y se llama Der Erlkönig. Lo escribió Johann Wolfgang von Goethe en 1782 como parte integrante de la opereta Die Fischerin, pero no se publicó en papel hasta 1789. Der Erlkönig o El rey de los Elfos ha sido traducido para esta edición por David Carril Hernández y prologado por  Erica Couto Ferreira. Yo, por mi parte, lo llenaré de bosques, elfos y lagos.
Borja González Hoyos.

martes, 2 de julio de 2013

REFUGIOS: El Armadillo Ilustrado

A finales de 2011 abría sus puertas El Armadillo Ilustrado, librería gráfica que no necesitó más que unos meses para convertirse en referencia y termómetro del mundo de la ilustración en España. Y lo consiguió a base de buen hacer, de preocupación constante por estar a la última en todo, de no dejar pasar un solo fanzine, de dar protagonismo y espacio a todas y cada una de las nuevas editoriales que han aparecido en los últimos años y de ofrecer a sus clientes exposiciones y talleres para aburrir.


Aunque el Verano del Cohete tiene apenas unos meses de vida, nuestra relación con Víctor -su incansable y simpatiquísimo dueño-  se remonta a los inicios de El Armadillo. Fue el mismo Víctor quien nos pidió tener los fanzines de Los Ninjas Polacos en su recién estrenada librería y desde entonces no ha dejado de preocuparse por nuestros pasos, atento a todo lo que hemos ido publicando. De ahí que su librería sea uno de los refugios a los que más cariño tenemos.


Desde el Cohete recordamos los grandes esfuerzos de Víctor por tener la librería que había soñado, y nos alegramos al ver que lo ha logrado con creces. El año que viene, si todo sale bien, podremos estrecharle la mano de nuevo en La MAZA, la muestra de autoedición de Zaragoza con la que demuestra que es algo más que una gran librería.

martes, 18 de junio de 2013

REFUGIOS: Dulce Locura y Antøn Antøn (Badajoz)

Badajoz -el hogar de el Verano del Cohete- siempre había sido un lugar árido y complicado para la librería especializada. Salvando algún intento dedicado al cómic, poco se podía encontrar aquí y la palabra suicidio rondaba la mente de los pocos que pensaban en cambiar la situación. Por suerte para todos, el panorama es ahora muy diferente gracias a dos librerías bien bonitas y consolidadas que apuestan por el libro de calidad: Dulce Locura y Antøn Antøn.

El 12 de noviembre de 2010 Margo y Mai se encargaban de inaugurar la primera, dedicando su espacio a los libros de fotografía, diseño, cómic e ilustración, así como fanzines y un buen surtido de literatura japonesa. En su momento fue el refugio de Los ninjas polacos y ahora lo es de el Verano del Cohete.



Antøn Antøn no ha cumplido el año de vida y ya es el destino preferido de los amantes -grandes y pequeños- del libro ilustrado. Gracias a Leticia y Antonio (con quienes compartimos nuestra primera Feria del Libro), editoriales como Media Vaca, Jeckill & Jill, o ¡Caramba!,  pusieron su primera bandera en la ciudad.




 Antøn Antøn y Dulce Locura, dos pequeños oasis que albergan bonitos libros y gente de bien y que se han convertido en refugios para el Verano del Cohete

lunes, 20 de mayo de 2013

EDITAR LIBROS DEJA RESACA

Cuando terminas el trabajo previo a la publicación quedas rendido y con ganas de baño caliente y botella de vino. El problema es que luego hay que enseñarlo por ahí. A la gente, a los medios, a tu madre... Justo cuando te estás dejando las pestañas buscando erratas y milímetros perdidos, toca presentarlo a lo grande, con concierto incluido. Pasado el sarao, tu cuerpo pide cama y persianas bajadas en alguna playa de Portugal, pero no puedes, ya que al día siguiente comienza la feria del libro de tu ciudad y eso no te lo puedes perder. Lo sabías cuando empezaste a planificarla hace mes y medio. Horas y horas en el stand, presentación –otra– en la carpa principal para no ser menos que Juan Manuel de Prada o Christian Gálvez y cenas y comidas en el bar de la esquina. Cuando no estás en el stand andas preparando pedidos, organizando papeles, peleándote con gmail o con la calculadora, buscando librerías especializadas y planificando los próximos libros. Tus gatos te ponen una hoja de reclamaciones en forma de caca en el pasillo. Ya no te gusta leer, ya no sabes dibujar y posiblemente no huelas como ayer.





Claro que por el camino has conocido a editores a los que quieres parecerte en otra vida, a libreros con los que compartir el stand y el pan si te lo piden, a gente a la que la lluvia o el polen no le impide salir a comprar libros, a chavales que te agradecen un gesto regalándote un dibujo y un poema, y a tus propios compañeros un poquito más, si cabe. Algunos han comprado el libro el lunes y se acercan el martes a decirte que muy bien todo. Caen las primeras reseñas y son bonitas y acertadas. Alguien lo quiere en Brasil y Ana Sender escribe para decir que irá a la presentación de Cáceres, que es YA.

Un tipo al que conozco suele decir que la resaca es el estado natural del hombre. Si al despertarte no tienes remordimientos y nadie te molesta, puede ser un día verdaderamente agradable. En el cohete andamos con una de esas resacas. Una de las buenas.



martes, 7 de mayo de 2013

Ya tenemos libro.
«Los Turistas» ha quedado impreso en riguroso papel, y en el Verano del Cohete estamos preparándolo todo para que su presentación deje una estela en el espacio digna de ver. 
                                                 

                                                

Será el próximo jueves, 9 de mayo, en la sala de exposiciones del Colegio Oficial de Aparejadores de Badajoz (Plaza de España, 16). Regalaremos un precioso ex-libris firmado y numerado por Ana Sender y nuestro escritor favorito tocará en directo unos cuantos temas de su nuevo proyecto musical Rui Díaz & la banda imposible. Se firmarán ejemplares, diremos cosas y beberemos vino. 

ex-libris firmado por Ana Sender
Aquí el evento.

El cohete ha despegado y sus tripulantes son felices.


Las fotos del libro «Los Turistas» han sido realizadas por Ruth Ferrero.

jueves, 2 de mayo de 2013

CABEZAS QUE FLOTAN

Que a José Luis Forte le guste el trabajo de Ana Sender es perféctamente normal. El señor Forte -intrépido guionista de comics, desvergonzado vocalista de Día Xmenos 60mad doctor a tiempo parcial y excepcional ser humano- es buen amigo de todo lo que pinta negro y huele a maldad. Y el mundo de Ana Sender está lleno de todo eso: sueños serializados en los que habitan cabezas que flotan en piscinas, mujeres salvajes y pérfidos lobos sedientos de fiesta nocturna.
Le pedimos a J.L.Forte que le hiciera unas cuantas preguntas a nuestra ilustradora favorita con la intención de conocerla un poco más. Y lo que ha salido es esto.



Jose Luis Forte. ¡Hola Ana! Un placer poder hablar contigo aunque sea a través de una pequeña entrevista.

Ana Sender. ¡Hola, José Luis! Un placer que me entrevistes.

J.L.F. Has ilustrado el libro de Rui Díaz Los turistas para el proyecto El verano del cohete, una iniciativa fantástica para unos tiempos que deberían ser oscuros para la edición. ¿Cómo surgió esta colaboración? ¿Cuál fue tu primer pensamiento al recibir la propuesta?

A.S. Me mandaron un correo el día de Navidad (lo hicieron así para que fuera un regalo). Conocía a Borja de la "vida online" y había visto su trabajo con Mayte en "Los Ninjas Polacos". La verdad es que la idea me interesó mucho, no sólo el proyecto que me proponían, también lo que estaban creando: una pequeña editorial creada por ilustradores y escritores, donde ellos mismos se encargan de todo, incluida la distribución. Me pareció que cuidarían muy bien de mi trabajo.


J.L.F. Ya habías probado a ilustrar textos narrativos de Aleksandr Nikolaevich (El lobo), Shakespeare (Romeo y Julieta) o Saint-Exupéry (El principito), pero sobre un texto original solo con Silvia Serrano Acedo (La visitante). ¿Cómo te has enfrentado a este trabajo con Rui?

A.S. Bueno, con Silvia no ha sido exactamente así, de hecho le propuse que escribiera algo a partir de una historia que ilustré sin palabras y así surgió «La Visitante». Quedó redondo porque somos gemelas desde los cuatro años. Ahora buscamos editorial (ahí lo dejo).  El texto de Rui me venía como anillo al dedo, creo que él ya lo sabía. Es perturbador, tiene algo de novela gótica, está lleno de melancolía, es como estar en un lugar donde sabes que hay algo escondido, como contenido y a punto de explotar...
Creo que mis dibujos también tienen un poco de eso.


ilustración de El Principito

ilustración de La visitante

J.L.F. Una vez decidido cómo trabajar, ¿te resultó difícil hacer las ilustraciones para Los turistas o fue un proceso sencillo? Sencillo relativamente, claro, que ya sabemos que fácil no lo es nunca.

A.S. Al tener una temática con la que me identifico fue un proceso bastante natural, no era como ponerme a dibujar coches de repente o yo qué sé... osos amorosos. Me permití hacerlas totalmente a lápiz, que es la herramienta con la que me siento más cómoda. Lo único que lo hace algo menos fácil es mi perfeccionismo enfermizo.

J.L.F. Hay cierta atmósfera de ensoñación en el relato de Rui que, de entrada, a quienes conocemos tu obra nos resulta muy adecuada para ti. No solo por tu curiosidad por el mundo de los sueños, sino porque este se refleja a menudo en tu obra. Al menos, por una historieta en la que contabas uno de ellos fue como te conocí y quedé fascinado (Pero flotan). ¿Hasta qué punto influyen o te inspiran tus sueños y pesadillas a la hora de dibujar? Cuéntanos algo acerca de ellos.

A.S. Bueno, sueño mucho y muy intensamente, casi siempre me acuerdo y a veces sueño en plan "serie" (llevo un tiempo intentando salir de un pueblo que cada vez es más grande, ahora ya no sé si quiero salir). No es que tome los sueños directamente como tema de inspiración, a veces sí, como el cómic que mencionas, pero supongo que me influyen bastante  a la hora de dibujar o inventar historias. Es como una parte más de mi vida, la parte menos aburrida.

página de Pero flotan

J.L.F. También está el tema de los niños lobo (no es literal, claro) en “Los turistas”, que en tus ilustraciones pueden ser niñas lobo, hombres lobo o lobos así sin más. Ya hemos comentado que ilustraste además el relato El lobo de Aleksandr Nikolaevich. ¿Qué puedes decirnos al respecto?  

A.S. Me preguntan mucho por eso y nunca sé muy bien qué decir. Ni siquiera sé por qué empecé a dibujarlos, supongo que porque me cae bien la gente-lobo. No me gusta entrar en análisis psicológicos, prefiero dibujar. Pero está claro que el lado salvaje y oscuro me llama. 

ilustración de El Lobo

J.L.F. ¿Cuáles son tus ilustradores preferidos?

A.S. De pequeña me encantaba Fernando Saez, Beatrix Potter, y Disney. Ahora me gusta mucho Mary Blair, Roland Topor, Joan Ponç, Leonora Carrington, Maurice Sendak, Ryan Heshka,... (aunque algunos sean más bien pintores). Recientemente he descubierto a Uno Moralez, y me tiene alucinando. También hay muy buenos ilustradores de mi generación a los que voy descubriendo gracias a las redes: Iratxe López de Munain, Jordi Solano, Raquel Aparicio, Cristina Daura, Miju lee, Aleksandra Waliszewska, Jon Juarez, Néstor.F, Molgh...

J.L.F. Y del mundo de la historieta, ¿hay algún cómic, dibujante o guionista que te guste en especial?

A.S. Soy muy fan de Neil Gaiman, sobre todo de «The Sandman». También de Alan Moore, Lilly Carre, Robert Crumb, Liniers, Bendik Kaltenborn... No tienen nada que ver unos con otros, lo sé.

J.L.F. ¿Y tus escritores favoritos? ¿Qué libro (o libros) recomendarías con pasión?

A.S. Ray Bradbury, Philip K. Dick, Michael Ende, Virginia Wolf, Roald Dahl... Suelo recomendar insistentemente «El juego de Ender», de Orson Scott Card, «La conjura de los necios»,  de John Kennedy Toole, y mi nuevo descubrimiento: «Magia para lectores», de Kelly Link.

J.L.F. ¿Hay alguno que detestes en especial?

A.S. Detestar igual está feo, escribir es un esfuerzo... Aunque una vez soñé que le tiraba sus libros a Paulo Coelho a la cara. Pero yo le respeto aunque no me guste, creo que tiene más que ver con la época en que mi psicóloga me hacía leer sus libros.

J.L.F. ¿Qué nos puedes contar de tu experiencia con El verano del cohete? ¿Son tan buenas personas como parecen o el Mal los ha abducido para siempre?

A.S. Son totalmente del Mal, pero yo también, así que todo bien. O todo Mal.

J.L.F. ¿Qué es lo que más te ha gustado del libro de Rui? Danos tu opinión verdadera sobre Los turistas, ¡aprovecha ahora la ocasión!

A.S. Bueno, creo que mis palabras no le harán justicia, lo mío son más las imágenes. Pero, como te decía antes, es muy atrayente esa atmósfera de contención, como un silencio muy ruidoso, los cuentos que explica "El Monstruo" dentro de la historia y el poder que tienen para transformar la realidad... Hay que leerlo.

ilustración de Los turistas

J.L.F. Para terminar, solo dinos algo que creas que te gustaría decir y que en mi torpeza no te he facilitado contarnos.

A.S. Pues ya que estamos os cuento que estoy montando un proyecto relacionado con los estampados y el diseño textil. A raíz de colaborar en varias colecciones de La Casita de Wendy he descubierto que me interesa explorar ese mundo. También preparo una novela gráfica con guión de Miguel Ángel Blanca.

martes, 23 de abril de 2013

jueves, 18 de abril de 2013

DE SUEÑOS Y MONSTRUOS



Hablar de un libro propio siempre me ha dado mucho miedo. Por un lado, por no ser capaz de compartir la misma pasión que en su momento deposité en él; por otro, por contagiarla, y entonces no saber parar. Si hay algo que siempre me ha gustado es precisamente eso: compartir pasiones, hasta el punto de que a veces, desde fuera, pueden confundirse con pedantería.
Sabiendo entonces que o bien me quedo corto o bien resulto excesivo, dejadme, por favor, que os hable un poco de Los turistas. Prometo intentar encontrar un punto intermedio.

Comencé a escribir el libro a modo casi de ejercicio de estilo. Me sentía algo bloqueado con la escritura de otra novela y decidí volver a coger ritmo con una pequeña historia sobre unos niños huérfanos encerrados en un orfanato. Recuerdo haber escrito las primeras líneas casi sin pensar: «Ya no recordábamos cuándo había empezado el invierno, pero dábamos por hecho que se alargaría. La carretera llevaba cortada al menos un mes y no habíamos recibido visitas en el orfanato desde hacía mucho. Nadie podía llegar hasta nosotros y nosotros no podíamos llegar hasta nadie. Sin embargo, el Monstruo podía llegar a todas partes». El Monstruo (que al principio sólo era él), la nieve, el invierno, el frío, la oscuridad… Y de repente, sin saber muy bien cómo, la historia había cobrado forma de cuento gótico.
Aún no sabía muy bien qué era lo que iba a pasar, pero seguí escribiendo. Todos los adultos habían desaparecido… El Monstruo se hallaba al cargo de los siete niños... Pero no serían los adultos los únicos que desaparecerían...
Fue entonces cuando encontré un motivo por el cuál podría haber ocurrido todo aquello, atado también a la fecha en la que tenía lugar el relato (fecha apuntada muy levemente), y en ese instante me di cuenta de qué era realmente lo que estaba escribiendo. Pero más aun: me di cuenta de cómo quería escribirlo.
Seguiría un poco el hilo de novelas como Otra vuelta de tuerca e incluso Los cuentos de Canterbury o Las mil y una noches. Porque lo que pretendía con Los turistas era escribir ―teniendo en cuenta mis limitaciones— un pequeño canto a la ficción, a la necesidad de contar historias y, por tanto, un cuento sobre cuentos. Como si fuese una bastarda Sherezade, el Monstruo iría contando historias a los huérfanos, alargando su estancia allí, pero a la vez, su antagonista, el narrador, contaría también su propia historia: la que estaba ocurriendo allí mismo, mientras permanecían encerrados.
Ya tenía a los héroes y a los villanos (aunque a veces se confundiesen, como debería suceder siempre), el marco donde sucedería la historia y las historias que lo agrandarían. Ahora sólo faltaba que comenzasen a pasar cosas. Y eso se acabaría convirtiendo en lo más divertido de todo.
Una vez tuviese lugar el primer ataque, todo se precipitaría sin remedio y sin control. Comenzarían a desaparecer cosas y a aparecer otras nuevas. Pero eso ya me temo que tendréis que descubrirlo vosotros. Prometo que será mucho más entretenido que este texto.

Vamos. Se han abierto las puertas del orfanato. ¿A qué esperáis para entrar?

lunes, 15 de abril de 2013

DESPEGUE




Editar mis propias historias es algo que he hecho desde que tengo uso de razón. Si retrocedo en el tiempo, me encuentro con tebeos y cuentos que dibujaba y grapaba cuando tenía apenas cinco años, siempre llenos de monstruos y paisajes extraños. Intentaba emular la montaña de libros de todo pelaje que había en mi casa, desde los Capitán América a los cuentos ilustrados, fabricando las portadas y la tripa con los materiales que tenía a mano (tijeras de punta roma y Cariocas, principalmente). Solo había una copia, la original, ya que no contemplaba otros lectores fuera de los muros de mi casa. Por suerte mi padre los guarda celosamente en una carpeta.

No tardaron en llegar los fanzines “de verdad”, los de veinticinco o cincuenta ejemplares para amigos y despistados. Horribles todos. Pero, para ser justos, el verdadero punto y aparte en mi manera de ver las autoediciones fue, primero, conocer a Mayte Alvarado, y segundo, la creciente atención que comenzaron a recibir los fanzines de todo tipo.

Juntos montamos el blog Los Ninjas Polacos, y bajo su sello editamos una serie de fanzines (Roland, Historias Mínimas, El Hombre Alto y Livianas) en los que buscábamos un acabado y contenido alejados de la clásica publicación colectiva. Trabajos individuales en los que volcar nuestros cuentos.

Pronto el modelo se nos quedó pequeño, claro. Queríamos algo más ambicioso. Manejar mayores presupuestos, alcanzar una mejor distribución, otros formatos y, en definitiva, libros más grandes y trabajados. Todo esto, manteniendo la libertad que permite la autoedición. Es decir, quedándonos con todo lo que nos gusta de los fanzines pero subiendo un poco la apuesta. Creo que la idea de el Verano del Cohete estaba ahí casi desde el principio.

Y así, en algún momento de 2012, decidimos que estábamos capacitados para hacerlo. Tentamos a Rui Díaz para alcanzar el número mágico y aceptó a la primera cerveza. Las reuniones se sucedieron, se fijaron algunas líneas, se le puso un nombre a todo aquello y el resultado está a punto de despegar.

Pero a estas alturas no he explicado qué es exactamente el Verano del Cohete. Diré que editamos libros ilustrados y dejaré que el tiempo defina el resto.

Por ahora todo esto se traduce en Los turistas, una oscura y cálida novela de Rui Díaz que Ana Sender se ha encargado de ilustrar con salvaje alegría. Saldrá a la venta el 9 de mayo. Y para cuando pase el verano real, seguiremos con el artificial.

Dicho todo esto, no me queda otra cosa que invitaros a disfrutar de las agradables brisas veraniegas que nos ha dejado el cohete y que, entre todos, con el tiempo, averigüemos a dónde nos lleva.


Borja González